Prensa Chucara

18 de julio de 2018

Por primera vez caen las expectativas a futuro y preocupa al Gobierno

Escrita el Domingo 25 de Febrero, 2018
Durante prácticamente la primera mitad del mandato de Cambiemos, las expectativas a futuro fueron un elemento distintivo en términos de opinión pública: la gente creía en forma mayoritaria que a pesar de un presente no muy lúcido, el país iba a estar mejor.
© LA NACIONLos conflictos de los últimos tres meses, sumados a una economía de lenta recuperación, impactaron negativamente en la confianza social con el oficialismo

Durante prácticamente la primera mitad del mandato de Cambiemos, las expectativas a futuro fueron un elemento distintivo en términos de opinión pública: la gente creía en forma mayoritaria que a pesar de un presente no muy lúcido, el país iba a estar mejor.

Pero en los últimos tres meses turbulentos para el Gobierno esa condición ha ido modificándose. Las polémicascon el ministro Jorge Triacay el exfuncionarioValentín Díaz Gilligan,la situación del ministro de Finanzas, Luis Caputo, apuntado por no haber declarado suparticipación en sociedades offshore,sumado a una economía de recuperación lenta, parecen haber afectado al Gobierno en su principal activo: la confianza social en el cambio que representa.

El martes pasado, después de la renuncia de Díaz Gilligan, algunas voces del Gobierno repetían en la Casa Rosada "ya está, ya pasó", y valoraban que la caída de la imagen positiva del presidente Mauricio Macri -que fue de diez puntos en los últimos meses- se frenara. Pero las expectativas a futuro no parecen recuperarse y preocupan al Gobierno.

Alejandro Catterberg, director de Poliarquía Consultores, afirma que en la encuesta de febrero, donde la caída que el Gobierno arrastraba se frenó y varios indicadores económicos se están recuperando, siguieron cayendo las expectativas a futuro."Lo paradójico es que están cayendo las expectativas cuando mejora la coyuntura. En estos meses lo que explica más la caída de las expectativas está más ligado al ruido político que a las cuestiones económicas", observa.

Otros analistas sí vinculan la caída de expectativas a factores económicos. Según un sondeo realizado por Opinaia, las expectativas sobre la evolución de la economía cayeron cinco puntos desde noviembre de 2017 (47%) y se ubican ahora -aunque llegaron a bajar al 38% en enero- en un 42%.

Juan Mayol, director de esa consultora, apunta a esos factores económicos para explicar el deterioro de expectativas. "Desde diciembre las noticias fueron los aumentos de tarifas, combustibles, prepagas, dólar y todo el arrastre inflacionario que eso implica. Hasta marzo y abril, la gente no sabe cuánto serán sus ajustes de ingresos en el año. Todo esto en un contexto o en el cual el Gobierno fija como objetivo el 15% y la sensación de que los salarios serán ancla inflacionaria", explica.

En el caso del sondeo realizado por Synopsis, la caída de expectativas a futuro muestran un descenso del 43,2% registrado en noviembre de 2017 al 29,7% en febrero de este año. Su director, Lucas Romero, adjudica la merma a que "la gente ve que lo que hace el Gobierno en materia económica aún está carente de resultados, especialmente por la persistencia de la inflación".

El politólogo Marcelo Leiras opina que, más allá de que el nivel de popularidad del Presidente aún es cercano al que tuvo cuando asumió en 2015, en la población hay una percepción de haber pagado un costo y todavía no hay percepción de ningún beneficio claro, y en ese caso, si el ritmo de la inflación persiste, es posible que el aval que haya obtenido el Gobierno en estos dos años "se vaya agotando".

De todas formas, Leiras advierte que mientras la economía no tenga signos graves de deterioro, los motivos políticos que sostienen a Cambiemos seguirán siendo potentes. "Tiene bastante nafta el antikirchnerismo todavía; hay mucha gente muy enojada con el kirchnerismo, que estuvo muy asustada, y hay un apoyo al Gobierno que se alimenta del antiperonismo profundo".

"Lo que sí definirá es la inflación, ya que es una de las principales apuestas que hizo Cambiemos", explica Leiras y le resta poder de definición al crecimiento de la economía ya que este, según él, podría ser gradual. "No creo que la economía pueda tener cambios en su comportamiento muy drásticos de acá a las elecciones de 2019, porque la estrategia a la que apuesta es gradual, por lo tanto los resultados probablemente sean graduales".

Según Juan Germano, director de Isonomía, el interrogante que se abre frente al deterioro de las expectativas, es respecto de si se trata de un golpe coyuntural o estructural. "El Gobierno nunca ha tenido una baja similar en lo que respecta a las perspectivas, y la pregunta es si a partir de ahora hay un cambio en el vínculo entre la opinión pública y el Gobierno".

Germano define las "cuatro patas" sobre las que se apoya el Gobierno: el haber venido a ganarle a Cristina, un nivel de percepción de obra pública muy alto, una lucha contra las mafias y la corrupción, y una apuesta fuerte por bajar la inflación. "Cuando el Gobierno se pone frente a figuras con un nivel de imagen muy bajo como Hugo Moyano, la polarización parece tener sentido. Pero casos como el de Caputo o el de Díaz Gilligan son incipientes, y el Gobierno tiene que prestarles atención, porque tiene que cuidar sus pilares", explica.

Durante prácticamente la primera mitad del mandato de Cambiemos, las expectativas a futuro fueron un elemento distintivo en términos de opinión pública: la gente creía en forma mayoritaria que a pesar de un presente no muy lúcido, el país iba a estar mejor.

Pero en los últimos tres meses turbulentos para el Gobierno esa condición ha ido modificándose. Las polémicascon el ministro Jorge Triacay el exfuncionarioValentín Díaz Gilligan,la situación del ministro de Finanzas, Luis Caputo, apuntado por no haber declarado suparticipación en sociedades offshore,sumado a una economía de recuperación lenta, parecen haber afectado al Gobierno en su principal activo: la confianza social en el cambio que representa.

El martes pasado, después de la renuncia de Díaz Gilligan, algunas voces del Gobierno repetían en la Casa Rosada "ya está, ya pasó", y valoraban que la caída de la imagen positiva del presidente Mauricio Macri -que fue de diez puntos en los últimos meses- se frenara. Pero las expectativas a futuro no parecen recuperarse y preocupan al Gobierno.

Alejandro Catterberg, director de Poliarquía Consultores, afirma que en la encuesta de febrero, donde la caída que el Gobierno arrastraba se frenó y varios indicadores económicos se están recuperando, siguieron cayendo las expectativas a futuro."Lo paradójico es que están cayendo las expectativas cuando mejora la coyuntura. En estos meses lo que explica más la caída de las expectativas está más ligado al ruido político que a las cuestiones económicas", observa.

Otros analistas sí vinculan la caída de expectativas a factores económicos. Según un sondeo realizado por Opinaia, las expectativas sobre la evolución de la economía cayeron cinco puntos desde noviembre de 2017 (47%) y se ubican ahora -aunque llegaron a bajar al 38% en enero- en un 42%.

Juan Mayol, director de esa consultora, apunta a esos factores económicos para explicar el deterioro de expectativas. "Desde diciembre las noticias fueron los aumentos de tarifas, combustibles, prepagas, dólar y todo el arrastre inflacionario que eso implica. Hasta marzo y abril, la gente no sabe cuánto serán sus ajustes de ingresos en el año. Todo esto en un contexto o en el cual el Gobierno fija como objetivo el 15% y la sensación de que los salarios serán ancla inflacionaria", explica.

En el caso del sondeo realizado por Synopsis, la caída de expectativas a futuro muestran un descenso del 43,2% registrado en noviembre de 2017 al 29,7% en febrero de este año. Su director, Lucas Romero, adjudica la merma a que "la gente ve que lo que hace el Gobierno en materia económica aún está carente de resultados, especialmente por la persistencia de la inflación".

El politólogo Marcelo Leiras opina que, más allá de que el nivel de popularidad del Presidente aún es cercano al que tuvo cuando asumió en 2015, en la población hay una percepción de haber pagado un costo y todavía no hay percepción de ningún beneficio claro, y en ese caso, si el ritmo de la inflación persiste, es posible que el aval que haya obtenido el Gobierno en estos dos años "se vaya agotando".

De todas formas, Leiras advierte que mientras la economía no tenga signos graves de deterioro, los motivos políticos que sostienen a Cambiemos seguirán siendo potentes. "Tiene bastante nafta el antikirchnerismo todavía; hay mucha gente muy enojada con el kirchnerismo, que estuvo muy asustada, y hay un apoyo al Gobierno que se alimenta del antiperonismo profundo".

"Lo que sí definirá es la inflación, ya que es una de las principales apuestas que hizo Cambiemos", explica Leiras y le resta poder de definición al crecimiento de la economía ya que este, según él, podría ser gradual. "No creo que la economía pueda tener cambios en su comportamiento muy drásticos de acá a las elecciones de 2019, porque la estrategia a la que apuesta es gradual, por lo tanto los resultados probablemente sean graduales".

Según Juan Germano, director de Isonomía, el interrogante que se abre frente al deterioro de las expectativas, es respecto de si se trata de un golpe coyuntural o estructural. "El Gobierno nunca ha tenido una baja similar en lo que respecta a las perspectivas, y la pregunta es si a partir de ahora hay un cambio en el vínculo entre la opinión pública y el Gobierno".

Germano define las "cuatro patas" sobre las que se apoya el Gobierno: el haber venido a ganarle a Cristina, un nivel de percepción de obra pública muy alto, una lucha contra las mafias y la corrupción, y una apuesta fuerte por bajar la inflación. "Cuando el Gobierno se pone frente a figuras con un nivel de imagen muy bajo como Hugo Moyano, la polarización parece tener sentido. Pero casos como el de Caputo o el de Díaz Gilligan son incipientes, y el Gobierno tiene que prestarles atención, porque tiene que cuidar sus pilares", explica.






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