Prensa Chucara

14 de July de 2024

La inteligencia artificial no piensa, Milei tampoco

Escrita el Domingo 23 de Junio, 2024
Steve Endacott se define como “un capitalista con conciencia social” y, en virtud de una bonhomía autoproclamada, se presentará en las próximas elecciones parlamentarias en el Reino Unido de la mano de su avatar: AI Steve.

Dice que, si logra ingresar al cuerpo legislativo, su participación física será garante de proyectos o votos decididos a través de la inteligencia artificial. Paradójicamente, propone a la IA como una forma de acercar las políticas públicas a la gente. Entre otras cosas, menciona la posibilidad de un sistema de participación mediante sondeos e interacciones de la IA con el público, para que esta cuente con la información necesaria a la hora de decidir. Como ocurre con las máquinas, la información es asimilada a la realidad misma y la participación democrática guiada por el realismo algorítmico. Así, la opinión desimplicada, los humores de la semana, las tendencias influenciadas por noticias falsas, entre otras variables, serían la materia prima de una democracia capaz de deshacerse de las mediaciones corruptibles, es decir, las instituciones humanas, reemplazándolas por la más eficiente inteligencia artificial.

Aquí. El presidente Milei se desplaza entre viajes lujosos con fondos públicos para alimentar la internacionalización de las derechas mesiánicas, y una relación intravenosa con Twitter (hoy X). Entre uno y otro movimiento, concede entrevistas a medios internacionales (ya que localmente solo declara para canales o presentadores adictos), en el marco de las cuales surgieron declaraciones sobre sus intenciones de implementar inteligencia artificial al más alto nivel. Desde la entrevista para The Economist cuando se encontraba en campaña electoral, hasta la entrevista concedida a la periodista estadounidense Bari Weiss, lo que aparece en su discurso no es una idea de utilización de tecnologías digitales en beneficio de la organización del Estado o como instrumento de mejoría de servicios públicos, sino una vaga intención de sustitución de las medicaciones públicas por inteligencia artificial. En ese sentido, su planteo, por más precario que resulte conceptualmente y por más endeble a la hora de dar cuenta de acuerdos o avances concretos, toca el corazón del problema: la inteligencia artificial y la digitalización de la experiencia como vieja nueva metafísica.








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